El maestro presentador

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Don Melton acerca de ver a Steve Jobs ensayar antes del lanzamiento de Safari:

Most of the time during those rehearsals, Ken and I had nothing to do except sit in the then empty audience and watch The Master Presenter at work — crafting his keynote. What a privilege to be a spectator during that process. At Apple, we were actually all students, not just spectators. When I see other companies clumsily announce products these days, I realize again how much the rest of the world lost now that Steve is gone.

Y aquí está la presentación. Ya han pasado 10 años. Wow.

Cómo hacer una presentación efectiva, III – Los finales

Ya dominaste el arte de transformar tu mensaje en una historia. Inclusive lograste crear una versión de 15 segundos de tu idea. Pero cuando terminas tu discurso, la gente no se entera de que has terminado. No hay aplausos.

Quizás tengas un problema para terminar.

La mayoría de nosotros somos pésimos para terminar las presentaciones. Algunos se quedan callados y esperan unos dolorosos 5 segundos hasta que el primero se entera y comienza el slow clap.

Otros, los menos, usan una lámina que señala el fin. Usualmente dice «gracias», tiene ese clip art cutre de dos tipos estrechando las manos (puntos positivos si es una imagen multi racial o multi genérica).

 

Y esto podría funcionar en algunos casos.

Pocas veces, cuando estamos construyendo estas láminas, durante esas noches sin dormir, nos olvidamos de cual es el propósito de la presentación: hacer que alguien recuerde qué fue lo que dijimos.

Pero hacemos todo lo contrario, llegamos a esa lámina 20 hablando de detalles técnicos, números, esquemas de financiamiento, y la mitad de nuestra audiencia ya se olvidó de todo y lo único que desea es ver esa lámina de «gracias». Mientras tanto, twittea «#aburrido #fail».

Y tu mejor idea, esa que presentaste en la quinta lámina, será olvidada para siempre.

 

Dos elementos para capturar a la audiencia al final:

El silencio

Antes de la última lámina, quédate callado durante 1 o 2 segundos.

Cualquier persona que se haya retirado mentalmente de la reunión. Volverá cuando haya un espacio de silencio. ¿Que pasó? ¿Por qué se quedó callado?

 

El resumen

Esto puede ser una lámina de próximos pasos, o una lámina de cierre en el que se resuma lo que se habló. Trata de no repetir las mismas palabras que usaste la primera vez. Resume sin repetir, para que la gente no vuelva a distraerse.

Steve Jobs con toda su magia, no era un buen cerrador. Muchas de sus presentaciones terminaban en un gracias. Pero las memorables fueron aquellas en las que dio una sorpresa al final. Su famoso «One more thing…»

Su trabajo era vender lo maravilloso que era Apple. No vender productos. Y nada resume mejor esa idea que una sorpresa al final.

 

Así que la próxima vez que estés planeando una presentación, deja un espacio para el silencio y recapitula tu presentación con otras palabras. No permitas que el último recuerdo que se lleve tu audiencia sean esas láminas aburridas cerca del final.

 

Cómo hacer una presentación efectiva con 450 láminas

YouTube – Google Demo Slam: Epic Docs Animation.

Siempre que escribo o hablo sobre cómo hacer una presentación efectiva, traigo a colación la ley del 10/20/30 de Kawasaki y en específico la parte del «10» de esa regla: nunca, nunca hagas una presentación de más de 10 láminas.

A menos que seas Lessig, o estés demostrando lo poderosa que es tu herramienta de presentación, como en el caso de este excelente Google Demo.

Cómo hacer una presentación efectiva con 250 láminas

Hace unas semanas, vi a Lawrence Lessig dar la presentación Freeing Culture to be Culture, en el CCCB.

Si tienes un mediano interés por las técnicas para hablar en público, Lessig es un espectáculo que hay que ver. Su estilo va en contra de lo que todos recomiendan en cuanto a número de láminas, pues usa decenas, cientos de ellas. Muchas con una duración de apenas un segundo.

Sólo alguien en completo dominio del tema –y de sus láminas– puede convertir 250 láminas en una breve presentación arrebatadora.

Mientras lo veía, recordé este artículo de Garr Reynolds, en el que analiza el estilo de Lessig, y de Masayoshi Takahashi, su principal influencia.

El número no importa. Preocuparse por el número de láminas muestra que tu cabeza está en el lugar equivocado. Porque… es la pregunta equivocada.

Si no quieres leer ese artículo, al menos mira esta presentación de Lessig, para que veas de qué va su método.

Presentation Zen: The «Lessig Method» of presentation.

Cómo hacer una presentación efectiva

mi nombre es Bill Gates y tengo algo importante que contarles

Mal comienzo…La mayoría de la gente que lleva una vida profesional tiene que realizar presentaciones con cierta regularidad. Por eso, no deja de sorprenderme que, consistentemente, casi todas las presentaciones que veo son pésimas.

Salirme a mitad de las presentaciones no resuelve nada. Esa energía maligna sigue existiendo aunque la ignore. Tampoco he aprendido el método correcto para hacerle sugerencias a un presentador sin que rompa en lágrimas. Así que, lo único que se me ocurre para iniciar una cruzada en contra de la anti-productivdad, es hacer un post al respecto. No pretendo señalar cómo hacer una presentación de Powerpoint. Simplemente, como todo lo escrito acá, ventilar.

Por supuesto, no estoy solo. Decenas de entusiastas del productivity porn han escrito sobre esto de maneras en las que nunca podré. Así que digamos que esto puede ser mejor clasificado como un resumen:

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